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Frutas


el sexo dormido hasta
                   la semilla
flor de lirio incendiado
latiendo cada pétalo a la espera

fruta sin cáscara
naranja partida al medio

comienza a mostrar la carne de su centro
expectante que gobierne
el espíritu de selva

y sus manos dándose paso
entre los muslos ardientes de pleno abril
ansían un juego de jugo jadeante
del que extraerán el néctar codiciado

una lanza de fuego
humedecida en veneno
transparente

derriba a la presa ágil
para beberla hasta el silencio

una mujer entera
llora por todos sus ojos
la iridiscencia del amor

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