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Muerte I


¿por qué has de irte?
¡llegó el atardecer!
y te quedabas

lirios blancos bañados de besos
adornan tu frente
                             que se demora

el tiempo absoluto
                       sin fin

mil relámpagos ácidos
invaden la boca
de quien te sueña
en la tupida noche

se preparan todas las festividades
al rítmo del campanario
que retumba en todo el dong
                  una ausencia irreversible

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